La función de UFC 321, celebrada en Abu Dabi, concluyó de forma inesperada y con un sabor agridulce luego de que la pelea estelar entre Tom Aspinall y Ciryl Gane fuera declarada sin resultado. El combate terminó en el primer asalto, luego de que el campeón británico no pudiera continuar tras recibir un piquete accidental en el ojo por parte del retador francés.
El duelo había comenzado con gran intensidad. Gane mostró una notable preparación, imponiendo su ritmo y conectando golpes que abrieron heridas visibles en el rostro de Aspinall. Sin embargo, a escasos 30 segundos del cierre del primer round, un dedo de Gane impactó directamente en el ojo del campeón, quien de inmediato manifestó no poder ver con claridad.
Tras la intervención del médico, el árbitro detuvo la pelea y el resultado se declaró “no contest”, ante la inconformidad del público y de varios miembros del entorno de UFC.
Ciryl Gane expresó su decepción por el desenlace. “Me sentía muy bien en la pelea. Es una lástima que haya terminado así, porque ambos habíamos hecho una gran preparación”, señaló al término del evento.
El presidente de UFC, Dana White, reconoció la frustración por el desenlace y adelantó que buscará reprogramar la pelea. “Nadie quiere que un evento de esta magnitud termine así. Lo justo es que vuelvan a enfrentarse”, declaró.


Por su parte, Tom Aspinall defendió su decisión de no continuar: “Entrené durante 14 meses. Créeme, no quería el dedo de alguien hasta el nudillo dentro de mi ojo. Siento dolor en la parte trasera del globo ocular”, comentó el campeón, quien fue revisado por médicos en Abu Dabi y deberá someterse a más estudios en el Reino Unido.
El británico regresaba al octágono tras más de un año de inactividad, en medio de especulaciones sobre un posible combate contra Jon Jones, pero su retorno terminó de manera accidentada y dejó en suspenso el futuro inmediato de la división de peso pesado.
Fotografías: UFC